De vuelta a las dos ruedas, el día de hoy tiene como objetivo fundamental el concepto de “todo suma”. Así es, en una mañana gris más típica ya del otoño, nos reunimos como todos los años por estas fechas, un nutrido grupo de aficionados al deporte y en concreto, al del pedal. Unos 80 deportistas tomamos la salida desde las instalaciones del Club de Campo del Centro Asturiano de Oviedo. Como no podía ser de otra forma, un pequeño “grupete” de la sección de Triatlon de este Club participó en la marcha cicloturista. Allí estaba el incombustible y sufridor Antonio Virgili, más conocido como “el Raposu”, Manuel Bartolomé alias “Lolo el gemelos”, Ramón Hevia”Mon” y el que os escribe estas líneas Guiller “trutxa”.
La salida… sin grandes sobresaltos. A cola de pelotón, charlando amistosamente con el resto de ciclistas y calentando las piernas con vistas a lo que aguardaba a pies del Concejo de Riosa: el ascenso a El Cordal.
Allí se desató toda la furia del pelotón y las “grupetas” se fusionaban entre sí en busca de un ritmo liviano y reparador. Mientras, en cabeza, los integrantes del Club Ciclista Colloto desataron la tormenta. El grupo quedó reducido a 6 unidades a las que luego me uní no sin esfuerzo. Por detrás venía Mon, quien de menos a más, me dió caza, sobrepasó y partió en busca de los hombres del Colloto. 7,5 km de ascenso duro, con niebla y lluvia, donde coroné en una meritoria 5ª plaza. Lolo y Raposu iban a cola vigilando que nadie se descolgara…jijiji.
Un descenso rápido y llaneamos hasta Mieres del Camino donde, para que lo vamos a negar, todo el mundo quiere llegar y ser partícipe del generoso Ágape con el que la organización obsequia.
Tras llenar los carillos (alguno se pasó y se notó en la subida final al Naranco) restaban 25 km hasta la última dificultad montañosa del día. Pero antes, escondido y traicionero, nos esperaba el puerto de La Manzaneda (Padrún). Rampas del 14% aguardan nuestro paso y consiguen su cometido: romper la carrera antes de encarar la entrada en Oviedo y coronar el Naranco.
Yo aquí…”me tiré del barco” como se suele decir. Por la tarde me esperaban 15 km de carrera a pie y quería hacerlos a ritmo… ¡¡¡¡¡Fin!!!!! Besos y abrazos.

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